Un reto prometedor


Querer, desde el corazón de un padre y el alma de una madre, es un reto que hay que afrontar para presentar al mundo un ser humano cargado de historia y empuje. Es prometedor reconocerse como consejero y orientador en la vida de tu hijo-a, pues al adoptar una actitud responsable vamos forjando el libro del crecimiento y las páginas de las oportunidades.

Para ello debemos formarnos, preguntarnos y respondernos, como la única estrategia para aprender lo que necesitan y devolverles el mundo que le pedimos prestado en mejores condiciones que cuando lo recibimos y con ellos, como protagonistas verdaderos de nuestro futuro más inmediato.


Crecer es un reto y proyectarnos es un deber que hay que cumplir, reclamando el derecho a enfocar la educación en la esfera de relación padres-hijo, permitiendo la contribución de familiares y amigos en un escenario donde todo se comparte con el único propósito de aportar para el desarrollo integral del niño y del adolescente, en su lanzamiento a un mundo de puertas abiertas, repleto de oportunidades y limitantes.

Dr. Juan Aranda Gámiz



viernes, 24 de agosto de 2012

LA CAJA DE HERRAMIENTAS DE LOS PADRES

Los padres deben considerar que necesitan una caja de herramientas con lo necesario para cualquier avería en la relación padres-hijos, sin olvidarse lo necesario por cualquier imprevisto y de cualquier índole; mantenerla en buen estado, equipada y ordenada, actualizada y con brillo, esa es la verdadera tarea de unos padres, con su propia caja de herramientas.

Es fundamental llevar una sombrilla de mano, porque ocupa poco espacio y ante la tormenta de dudas, ese enjambre ruidoso de críticas que parecen caer arreciando desde el cielo, es ideal abrirla y esperar a que pase el chapetón sin que moje o penetre, pues luego te puedes arrepentir de haberte expuesto a un temporal que no te esperabas. Así, después de algunos días podrás hablar con quien provocó esos nubarrones y analizar cómo se formaron y de qué forma se derramó su contenido en forma de tormenta tropical, esa es la condición para entablar un diálogo entre padres e hijos, fuera quien fuese el que goteaba injurias y amenazas, mentiras o palabras de repudio y alejamiento.

Es ideal disponer de unas tenazas, porque siempre hay clavos que penetraron profundamente en el cuerpo y el alma del otro, a costa de golpes de martillo, ese mazo que está hecho de personalidades difíciles de moldear y con un acabado imperfecto, educados con la dureza de la calle y brillando de irresponsabilidades y coraje maldecido; ahí hay que sacarlos para rellenar ese vacío que queda con presencia y compañía, una pizca de comprensión y verdad.

También hay que llevar una cinta métrica, porque es importante medirnos con respecto a nuestros hijos y analizar si vamos disminuyendo nuestra talla en relación con quienes están estirándose, porque eso hay que compensarlo con centímetros de consejos buenos y milímetros de aproximación para que entiendan que no hay mejor patrón que los padres, porque son tela de la misma tela y del mismo tejido.

No se nos puede olvidar una tijera, porque debe haber momentos para inaugurar y cortar la cinta, con lo que recibiremos el aplauso por haber inaugurado un curso para padres, dirigido por nuestros hijos y haberlos convocado a un curso para adolescentes dictado por nosotros; una impronta que debe quedar grabada en la mente de quienes nos observan porque han comprobado que estamos dando pasos en esta relación, a veces entendida como competencia porque los hijos nos superan en adaptación y compromiso, por lo que queremos competir sin calentar previamente nuestra musculatura y por eso nos agotamos fácilmente y queremos controlar la situación con golpes o con voces, cuando en el fondo debe haber una alacena para almacenar la calma y la paciencia, las únicas herramientas con las que se construyen vidas para el futuro.

Ay de quien se olvide un lápiz, porque debemos anotar todo lo que ha pasado y lo que hemos dicho, con lo cual podremos seguir la conversación en otro momento y lugar, sin haber perdido el hilo de lo dialogado; es fundamental que entendamos que detrás de cualquier actitud hay una verdad que siempre debe ser la misma, por lo que no debemos olvidar las promesas ni las delegaciones, las oportunidades ni los deberes, todo cuenta en una relación que no debe ni puede perderse una hora para seguir creciendo mutuamente.

Te recomiendo que nunca te olvides un papel, porque ahí pueden enviarse notas cuando las palabras altisonantes estén dispuestas a salir por la boca de cualquier padre o hijo, atacándose como contrincantes en una pelea con mucha carga genética. También puedes establecer unas normas básicas de relación, para respetarlas de parte y parte, como una constitución aplicable al seno familiar, de donde salen enmiendas y reformas que son los momentos de crecimiento que van necesitando libertad y los momentos de agotamiento que también requieren paz y ambos, en cualquier caso, van a precisar una referencia escrita a la que puedan dirigirse ambos y así se mantendrá estable la relación por siempre.

Cuida tu caja, siempre y cuando tengas dentro agua oxigenada para limpiar y asear las heridas provocadas y aún abiertas, con lo que aprovecharás para impulsar su cicatrización oportuna, es la mejor forma de asepsia a partir del diálogo inter-generacional, entre padres e hijos.

Pon alcohol para desinfectar las manos y no contaminarlas abrazando instrumentos para golpear, humillar, destruir o aniquilar, ya que el proyecto de relación entre padres e hijos debe ser un proyecto de manos limpias, sin amenazas ni violaciones, sin reprimendas que dejen huella ni contusiones de verbos apretados por las prisas y deformados por la falta de tiempo y el odio no vomitado.

Al final, lo cubres todo con algunas servilletas, porque es importante secar el sudor y seguir luchando en esta tarea que debe tener contundencia y amor, al mismo tiempo, pero incluso para ofrecérsela a quien tienes en frente y permitirle que te ayude a secar la saliva que quedó goteando cuando la rabia ya llegó al suelo desde tu boca.

Si en algún momento has necesitado usar alguna herramienta busca lo necesario para darle el mantenimiento necesario y tenerla disponible para otra ocasión. Sé un mecánico responsable y siempre lleva la caja de herramientas contigo, porque el futuro de la relación depende de que hagas un buen trabajo, todo lo profesional que puedas o una chapuza de la que te puedes acordar toda la vida.

Un fuerte abrazo de un amigo que nunca te falla.


Juan Aranda Gámiz

lunes, 13 de agosto de 2012

¿HAY UN TALLER PARA PADRES?

Debemos considerarnos vehículos que correteamos calles y carreteras, pero no somos máquinas porque pensamos en que transportamos seres humanos y maletas, debiendo cuidar nuestros engranajes y lubricar nuestras piezas, vigilar la cantidad de aire de nuestros neumáticos y cambiar el aceite, cada cierto tiempo, tener el depósito cargado y agua para el limpia-parabrisas; sólo así aseguraremos un viaje sin sobresaltos.

Todo esto lo hacemos porque somos responsables y queremos que nuestra tripulación y cuantos viajeros llenen los asientos vacíos de nuestro vehículo se sientan cómodos y confiados en que realizamos bien nuestra tarea y que ningún imprevisto, control de carreteras o despiste nos va a impedir cumplir con nuestra tarea de llegar felices, sanos y salvos a destino. Esto condiciona muchas horas de limpieza y algunas más de mecánica, para recibir la asesoría y el apoyo necesarios para que todo funcione adecuadamente.

Un padre o una madre, entendidos como vehículos que transportan viajeros muy especiales, como son nuestros hijos, deben tener claro que nunca iniciaron su recorrido, desde que salieron de la concesionaria de personas solteras y arrancaron su recorrido de vida de pareja, con un manual "para padres" debajo del brazo, sino que después de la primera revisión "cuando fuimos padres por primera vez", nos entregaron unas indicaciones elementales:

                                    1. No lo aceleren mucho, traten a este viajero (su hijo) con sumo cuidado.
                                    2. No se olviden de las revisiones (consultas al Pediatra, lactancia y vacunas).
                                    3. Es normal que al principio nos preocupemos de cualquier ruido (llantos, gases).

Pero nos empezamos a preocupar porque nos falta el sueño y porque no lacta lo suficiente, porque engorda mucho o porque se orina en la cama cuando queremos quitarle el pañal, porque no controla esfínteres o porque no crece como el vecino. Empieza a parecerse a todo el mundo y los rasgos cambian de un día para otro, dependiendo de quien opine, porque para eso siempre hay expertos, nosotros mismos creemos que hemos engendrado y procreado un fenómeno porque mueve un dedo y creemos que nadie antes lo había hecho a una edad tan temprana, por lo que empezamos a sobre-protegerle y generamos expectativas infundadas de las que luego nos vamos arrepintiendo con el paso de los años.

Entonces necesitamos sentarnos y buscar en la guía telefónica un "Taller para padres" y cuando queremos concertar una cita, nos sorprende un mensaje grabado:

    Bienvenidos al único taller para padres:
 
    1. Si usted es un vehículo estropeado y no se adapta a las circunstancias de la paternidad, pulse 1.
    2. Si usted tiene un viajero (hijo) con el que es imposible conectarse pulse 2.
    3. Si a usted le falta mantenimiento pulse 3.
    4. Si su viajero es diferente a los demás y es viajero de otro vehículo (adoptado) pulse 4.
    5. Si su viajero no se siente cómodo (es hiperactivo) pulse 5.
    6. Si el vehículo requiere cambio de aceite (que el padre haga un curso de reciclaje) pulse 6.
    7. Si el vehículo (padres) requiere un lavado y engrasado (busca sólo apariencias) pulse 7.
    8. Si el viajero (hijo) quiere anular su boleto (no desea ser su hijo más tiempo) pulse 8.
  9. Si el viajero (hijo) lleva muchas maletas y no entra otro viajero (hijo con muchos problemas y no    sabemos si es prudente tener o no otro hijo) pulse 9.
  10. Si el viajero (hijos) se va a quedar en la primera parada (tiene pronóstico fatal a corto plazo) y no sabe si merece la pena arrancar el vehículo, porque no hay más viajeros, presione 10.

Una vez que presione cualquiera de los botones (extensiones, del 1 al 10), va a salir otro mensaje grabado:

   A. Gracias por pulsar el botón 1: Puede faltar paciencia, tolerancia, decisión, ánimo, empuje o convicción
   B. Gracias por pulsar el botón 2: Puede haber exceso de libertad o de control, falta de diálogo o tiempo
   C. Gracias por pulsar el botón 3: Puede tener falta de rodaje, su infancia no fue de apoyo o no se dedica
   D. Gracias por pulsar el botón 4: Puede haber desconfianza, desapego o miedo a comunicárselo
   E. Gracias por pulsar el botón 5: Puede que sea un hogar muy exigente o haya demasiados controles.
   F. Gracias por pulsar el botón 6: Puede necesitar saber quién es, cómo hacer un proyecto o escuchar.
   G. Gracias por pulsar el botón 7: Puede necesitar que examinen a los padres y sigan tratamiento.
   H. Gracias por pulsar el botón 8: Puede haber adicciones, presión externa en mayor grado que interna.
   I. Gracias por pulsar el botón 9: Puede necesitar opinión de su viajero o explicarle la palabra hermano
   J. Gracias por pulsar el botón 10: Puede faltarle deseos de vivir y aprender de quien le va a dejar pronto

Después de escuchar atentamente la grabación telefónica, le van a proponer alternativas:


   A. Gracias por pulsar el botón 1: Vaya a la sección de electricidad y vea todas las conexiones.
   B. Gracias por pulsar el botón 2: Vaya a la sección de dinámica y compruebe el confort.
   C. Gracias por pulsar el botón 3: Vaya a la sección de mantenimiento y observe el desgaste
   D. Gracias por pulsar el botón 4: Vaya a la sección de pruebas y haga una fotografía completa.
   E. Gracias por pulsar el botón 5: Vaya a la sección de estática y pase un examen psicomotriz
   F. Gracias por pulsar el botón 6: Vaya a la sección de mecánica y ejecute los ajustes necesarios
   G. Gracias por pulsar el botón 7: Vaya a la sección de engrasado y limpie las manchas que no se ven
   H. Gracias por pulsar el botón 8: Vaya a la sección de balanceo y adapte los vaivenes que se sienten.
   I. Gracias por pulsar el botón 9: Vaya a la sección de alineación y controle el equilibrio necesario
   J. Gracias por pulsar el botón 10: Vaya a la sección de repuestos y valore lo original.

Gracias por considerar tu paternidad o maternidad un vehículo recién comprado, sin posibilidad de cambiarlo, sólo de mejorarlo y adaptarlo para la mayor comodidad, satisfacción y orgullo de tus principales viajeros (tus hijos), pues así siempre van a recordar los viajes en su carro preferido (sus propios padres).

Un fuerte abrazo.

Dr. Juan Aranda Gámiz



domingo, 5 de agosto de 2012

¿QUIÉN DE LOS DOS PARIRÁ?

Creemos que en la paternidad y la maternidad debe haber quien lidere esta propuesta futura de vida, iniciando la cadena de eventos a partir de un parto prometedor, al mismo tiempo que incierto, y así sólo el que para podrá asumir mayor responsabilidad y tendrá más derechos.

Quien no está preparado biológicamente para parir piensa que puede abandonar cuando desee y alejarse del hijo que procreó, dejando una tarea inconclusa a su pareja y que su propia exigencia le permita recoger la bonificación mensual que le dará para manutención, hospitalidad, vestimenta y educación, porque así también está contribuyendo, pero en la más triste ausencia.

Quien no está listo para sufrir con las contracciones del parto, aunque no sea en su propio cuerpo, estar presente para escuchar las primeras palabras de su hijo o ayudarle a caminar, jugar a ser niño o sujetarlo para que mame responsabilidad, dulzura, entrega, tesón y fe en sí mismo, humildad y fortaleza para conocerse mejor cada día, con la teta de tu presencia, es porque confía que la tarea es de quien lo parió.

Quien no reconoce que su hijo tiene sus propios rasgos y sus hábitos, sus modales y su carácter, es porque ha perdido el tiempo para mirarlo y acompañarlo, moldearlo en lo que él se haya identificado como estigmas negativos y aplaudirlo en lo que se consideres afortunado, es porque no tuvo dolor de parto.

Quien pare y regala el fruto de sus entrañas no tiene identificado el significado de la maternidad, porque comercializa los sentimientos para ofertar presencia en una pareja donde, con el paso de los años, se generará un movimiento de búsqueda de sus propias raíces para reclamar o acoger, intentando explicarse porqué se puede confundir una sala de partos con una tienda de la esquina, para que la vida se transforme en un artículo de compra y venta.

Quien da a luz y olvida, justificando que hay circunstancias extrañas a lo que debió llamar abandono, porque no sintió la voz de su hijo y las patadas en su vientre y arrinconado en una esquina de su abdomen porque ya presentía que iba a vivir sólo, va a vivir en las tinieblas de un falso concepto de sí y nunca va a encontrar el significado real de una maternidad que precisa construirse poco a poco, a fuerza de caídas y recaídas, hasta que descubra el daño que puede provocar ser padre o madre para sentir el abandono de los suyos y preguntarse el porqué se siente tan sólo, en la última etapa de su vida, simplemente porque no estaba preparada para vivir para dos o para tres, es porque la paternidad o la maternidad llegaron a su vida cuando aún era muy inmaduro.

Quien mira al hijo que nace y ante la menor duda o problema huye porque cree tener prisas y no regresa ni para decir adiós o para acompañarle al médico, del que dependerá para siempre por una enfermedad congénita o malformación, es porque nunca pensó en el peso de incertidumbre que acompaña al deseo de ser padre o madre, porque hay que ponerse en manos del destino y Dios sabrá a quien regalará sufrimiento que les permita crecer y bienestar para aprender a soportar más tarde el dolor que les ha de llegar.

Quien no tolera muchas preguntas y carece de tiempo para escuchar, es porque no se limpió los oídos de la paternidad y maternidad, con los cotonetes (bastoncillos) de la paciencia de una mirada de amor o la ternura de un silencio, mientras se busca la mejor respuesta que está forjándose con el alfabeto del alma, pues sólo ahí se pueden encontrar renglones de apoyo, cargados de palabras de presencia y soporte.

Quien no permite educar a quien no pudo parir o quien desea parir para ser padre y madre, cumpliendo un deseo y completar sus aspiraciones en este mundo, con semen u óvulos comprados al mejor postor, es porque no asumió que en el parto deben empujar los dos, respirar los dos, expulsar los dos y alumbrar los dos, con una placenta a medias y un sangrado que les va a desgarrar a los dos, jadeando los dos de felicidad, porque al fin y al cabo deben parir los dos, ya que para ellos está reservada la paternidad y la maternidad.

No pare la madre ni el padre va de espectador, el dolor no es cosa de uno ni la respiración se interrumpe sólo a la parturienta, porque la responsabilidad fue de los dos al momento de engendrar a su hijo y no hay parto sin dolor cuando yace una expectativa que va a precisar mucho esfuerzo y mucha templanza en la construcción de la vida de un hijo.

En el embarazo, uno alquila su vientre y el otro llama a cada rato, tocando y escuchando, acariciando y preguntando. En el parto, se escuchan gritos de una parte y palpitaciones de la otra, carreras de un lado y rotura de la fuente de la otra, camillas que aceleran su tránsito y apretones de manos sudorosas, manos que acogen a recién nacidos y miradas que cambian la razón de ser; todo, de parte y parte, son los dolores del parto.

Así que si alguien me preguntara, después del embarazo que pueda llevar una pareja, ¿Quién de los dos parirá?, tengo que decirle que "parirán los dos", porque los dos decidieron, los dos aceptaron, los dos alimentaron su primera etapa intra-uterina, los dos estuvieron presentes en el parto y gritaron, sufrieron y se lamentaron agotados de satisfacción, expulsaron una placenta a medias y seguirán haciéndolo todo "entre los dos", porque ese será el sentido que le darán a la media paternidad y media maternidad con la que pretenderán construir una "responsabilidad compartida", aceptando a medias y sufriendo a medias, luchando a medias y replanteándose a medias, proponiendo a medias y alcanzando entre los dos esa meta de padres.

Gracias a todos mis amigos y hasta la próxima lección



Dr. Juan Aranda Gámiz.

lunes, 30 de julio de 2012

¿SERÉ O NO SERÉ PADRE?

Ser padre no quiere decir que la biología te lo permita, posiblemente la fortuna o el azar, las circunstancias o quizás las oportunidades, pero al fin y al cabo todo se resume en descargar el potencial que llevas dentro y que debes entregarlo, como una herencia, a quien se considere tu hijo; por eso hay padres de inmigrantes y padres en la distancia, padres de teléfono y padres abandonados, padres indigentes y padres que dan cátedra, padres luchadores y padres que siempre te llevan la pancarta en las manifestaciones de tu propia vida, porque quieren que hasta en esas circunstancias sigas aprendiendo, padres que nunca pisaron la sala de partos y padres emprestados, padres señalados y padres manipulados.

Hoy quiero que pensemos en ser padres por lo que nos obligamos a entregar, revisando y estudiando en los comportamientos de quien será nuestro hijo, prometiéndonos que daremos todo nuestro esfuerzo para cubrir sus preguntas, que abrigaremos sus momentos de frío y que no olvidaremos su calendario vacunal, que estaremos junto a su cama si tiene fiebre y que ni incluso su partida la vamos a olvidar jamás, que repasaremos sus lecciones en la cocina y le ayudaremos con su ortografía, que nos sentaremos todos a la mesa para conocer cuáles son nuestros gustos y que no se incomodarán si le pedimos permiso para entrar al espacio de su dormitorio porque no queremos violar nuestra relación.

Hay quien piensa que ser padre es fácil llevando un cinturón o el que apuesta por su voz gruesa y convincente, el que asumió que la letra con sangre entra y el que confía en los abuelos para pasarles el testigo, los que viven más tiempo fuera de la casa que dentro porque consideran a los hijos más maduros del verdor que llevan por dentro y los que creen que van a crecer tan rápido que es una amenaza para su consideración de ancianos, más allá de lo que les puede mostrar un calendario.

Tememos ofenderles y que no se acuerden de nuestro aniversario, fallarles y que no nos pregunten el por qué, distraerles y que no encuentren el sentido de nuestros gestos, disimular y que escondan las verdades que supieron captar, amamantarles pensando que se quedaron dormidos y dejar de contarles el cuento de Purgarcito, a pesar de que ya manejen el mouse mejor que nosotros, sacarlos a pasear al parque y columpiarlos, mientras hablamos con otro padre, sin saber que ya se piropean a nuestras espaldas y sufrimos por algún diagnóstico maldito que nos lo arrebate antes de tiempo, porque el aliento les huela a tabaco o porque se dejen manipular fácilmente por el chulo del barrio.

Cuando no sabemos qué hacer es porque nos ganaron la batalla y debemos recomponer nuestro ejército de saberes y estudiar, dialogar con quien está tan atrasado como nosotros y no parar hasta que le escuchemos, hablando por teléfono "oye amigo, yo no sé si te pasará a tí, pero mi padre me sorprende cada día y no se lo digo porque se lo va a creer, pero estoy orgulloso de él y de mi mamá, son geniales".

Pensamos y no dormimos, lloramos y apagamos sonrisas, olvidamos menesteres y caminamos sin rumbo, se presenta la cefalea de la madrugada en un compás de espera, sin saber si quedó tumbado en la carretera o fué asaltado por esos gérmenes sociales oportunistas que transitan por playas y discotecas, aunque nos preguntamos por qué no nos aceptaron un consejo delante de los amigos o dejarles algo de dinero cuando se encontraba con los colegas.

Tenemos que prometernos que no nos vamos a considerar viejos ante ellos, ni pasados de moda, intentemos ser simplemente nosotros, como lo vimos en nuestros padres, con ojos secos porque se cansaron de rezar porque algún santo nos protegiese o cargándonos de preguntas sin respuestas cuando no comieron o se escondieron de los familiares, al presentarse los primeros fracasos que le asustan o si llegan pidiendo perdón por las tonterías que han cometido, aunque quizás son pecados de la adolescencia que traen como penitencia una barriga y un nieto que va a llegar antes de tiempo, en un tren de alta velocidad.

Si realmente nos hemos hecho todas estas preguntas, aprendamos tareas tan básicas como manejar un termómetro y unas tijeras, comprémonos una buena almohada y unos polvos que disimulen nuestra cara al día siguiente, una cruz que nos proteja y una mesa grande donde entren todos con todas sus circunstancias, un teléfono que pueda hablar con todos al mismo tiempo y pidamos a la vida amor, a partir de donde vendrá de alquiler la paciencia y la compañía, la comprensión y la cordialidad, así podemos construir un futuro, el que queremos entregar a nuestros hijos en el día de mañana.

Si te has leído esta entrada, entonces estás preparado para iniciar el curso "Escuela para padres", donde trataremos temas específicos, aunque mi afán no es dar clases a nadie sino compartir, desde el corazón, la pasión por ser madre y padre desde el alma, de donde salen los mejores consejos y anhelos, con ese alfabeto que sólo unos padres enamorados conocen para poder comunicarse con el mundo de su hijo, siempre a muchos millones de añoz luz, pero que el telescopio de la vida nos permite acercar para explorarse mutuamente y descubrirse como universos complementarios.

Un abrazo especial para alguna madre en la cárcel a quien le llegue este blog, para ese padre que nunca sintió los golpes de puño en la pared de su hijo porque cuando llegaba a la casa encontraba un muñeco ebrio y tambaleándose que no ofrecía ningún abrazo, para esos padres analfabetos que nunca sirvieron de soporte en las tareas de la casa pero sus hijos le demostraron que aprendieron con su ejemplo de trabajo y amor a resolver las incógnitas de una ecuación de tercer grado, a los padres adultos-mayores que no disfrutarán de nietos y a los que tienen el corazón grande como una cacerola donde se cocine un buen potaje, que admite todo, como el alma de voluntarios que aceptan sólo el sabor de ser padre y a veces respiran el humo de una olla que se pasó de cocción.

Para todos vosotros, gracias por seguir ahí, este es vuestro examen, al reflexionar sobre vuestra propia realidad, las preguntas son los misterios de vuestros silencios y las respuestas los abrazos que han de daros vuestros hijos.

Gracias por apoyar mi espíritu de lucha como padre emprestado, por lo que también le doy gracias a la vida y a quién también lo permitió.


Juan Aranda Gámiz.

miércoles, 18 de julio de 2012

HAY QUE TENER UN DICCIONARIO A MANO


LECCIÓN 3
EL USO DEL DICCIONARIO

Creemos que es suficiente con ir a la escuela para usar el diccionario y no nos percatamos que es tan importante o más manejarlo si queremos ser padres, porque tenemos que encontrarle el verdadero sentido a nuestras palabras y el real significado a los actos de nuestros hijos, leyendo continuamente los vocablos y transmitiendo verdaderos mensajes que permitan crecer a unos y a otros.

Y habrá días donde no encontremos la palabra y necesitemos construir nuestra propia "WIKIPEDIA", porque así estaremos apoyando a otros que necesitan encontrar la palabra adecuada para el momento de relación que están viviendo con sus hijos:

Hoy quiero hacer un relato de las cien palabras que creo que son imprescindibles en el diccionario de un padre o una madre:


Acepto: Debería sustitir a la expresión "yo sé" (Hoy mismo acepto que yo sé nada de nada)

Aconsejo: Debería sustitir a la expresión "copia" (Te aconsejo que no seas una copia)
Acepto: Debería sustitir a la expresión "yo sé" (Hoy mismo acepto que yo sé nada de nada)
Afianzo: Debería sustitir a la expresión "acabo" (Ahora afianzo mi tarea y ya nunca acabo)
Amor:  Debería sustituir a la expresión "no sé" (Voy a darle todo mi amor aunque no sé qué me dará)
Apruebo Debería sustitir a la expresión "hablara" (Como padre sé que apruebo si mi hijo  hablara)
Aqui: Debería sustitir a la expresión "extraños" (Aprendamos aquí para no actuar como extraños)
Árbitro: Debería sustitir a la expresión "dueño" (Quiero ser un árbitro en tu vida y no tu  dueño)
Barrer: Debería sustitir a la expresión "amontonar" (Quiero barrer problemas para no  amontonar)
Balanceo: Debería sustitir a la expresión "bofetadas" (Busco balanceo, soy enemigo de la bofetada)
Bocina: Debería sustitir a la expresión "alarma" (Te tocaré la bocina si veo que hay  alarma)
Bucle: Debería sustitir a la expresión "salida" (Hay un  bucle entre nosotros pero sí habrá salida)
Cara:  Debería sustitir a la expresión "desconocernos" (Te miro a la cara para no desconocernos)
Casa: Debería sustitir a la expresión "calle" (Aprende en la casa las materias de la calle)
Confianza: Debería sustitir a la expresión "celos" (La confianza empieza por romper con los celos)
Cura Debería sustitir a la expresión "paliativa" (Lo nuestro tiene cura y no es sólo paliativa)
Deuda: Debería sustitir a la expresión "culpa" (Cada uno con el otro tiene deuda y no culpa)
Dime: Debería sustitir a la expresión "Te diré" (Antes de nada dime y yo luego te diré)
Dolor Debería sustitir a la expresión "lástima" (Entre nosotros puede haber dolor y no lástima)
Donación: Debería sustitir a la expresión "emprestar" (Lo mío te lo dono, no te lo empresto)
Dotar: Debería sustitir a la expresión "robar" (Te doto de confianza y no te robo libertad)
Dueto Debería sustitir a la expresión "duelo" (Si somos un dueto nunca habrá un  duelo)
Emprender Debería sustitir a la expresión "atasco" (Hay que emprender aunque haya atasco)
Elegir: Debería sustitir a la expresión "protestar (La vida me elige, y no protesto)
Emitir: Debería sustitir a la expresión "callar" (Te emito mi punto de vista, no quiero callar)
Estudiar : Debería sustitir a la expresión "aprender" (Hay que estudiar, para poder  aprender)
Esfuerzo: Debería sustitir a la expresión "apatía" (Cualquier esfuerzo se olvida de la apatía)
Fácil: Debería sustitir a la expresión "difícil" (Hagamos fácil lo más difícil)
Fenomenal:  Debería sustitir a la expresión "fatal" (Es fenomenal evitar lo  fatal)
Futuro: Debería sustitir a la expresión "final" (Siempre hay futuro y nunca es el final)
Ganas: Debería sustitir a la expresión "llorar" (Tengo ganas de vivir y no de llorar)
Generar Debería sustitir a la expresión "destruir" (Debemos generar y no destruir)
Gota: Debería sustitir a la expresión "reclamo" (Te doy una gota y te la cambio por un reclamo)
Gusto: Debería sustitir a la expresión "gula" (Tengo mucho gusto y no peco de gula)
Hueso: Debería sustitir a la expresión "herida" (Eliminemos el  hueso para evitar una herida)
HIjo: Debería sustitir a la expresión "inquilino" (Deseo un hijo, y no un inquilino-a)
Holgura: Debería sustitir a la expresión "ultimátum" (Aún hay holgura y no damos un ultimátum)
Jerga: Debería sustitir a la expresión "evitarnos" (Construyamos nuestra jerga para no evitarnos)
Juego:  Debería sustitir a la expresión "competidores" (El amor es un juego sin competidores)
Kilo Debería sustitir a la expresión "gramos" (Pesemos nuestra relación en kilos y no en gramos)
Lagunas: Debería sustitir a la expresión "relleno" (Veamos nuestras lagunas  y hagamos un relleno)
Legado Debería sustitir a la expresión "herencia" (Tú eres mi legado y yo tu herencia)
Libro: Debería sustitir a la expresión "testamento" (Ambos somos un libro, nunca un testamento)
Limar: Debería sustitir a la expresión "martillear" (Hay que limar, antes que martillear)
Logro: Debería sustitir a la expresión "callados" (No hay logro si permanecemos callados)
Lugar: Debería sustitir a la expresión "comprensión" (Busquemos un lugar para una comprensión)
Lucha:  Debería sustitir a la expresión "pelea" (Que nuestra lucha sea distinta a una  pelea)
Maneja: Debería sustitir a la expresión "callados" (Nada se maneja si permanecemos callados)
Maniobrar: Debería sustitir a la expresión "girar" (En la vida se maniobra, nunca se gira)
Mantener Debería sustitir a la expresión  "olvidar" (Los vínculos se mantienen, nunca se olvidan)
Menciono:  Debería sustitir a la expresión "orden" (Nada de lo que te menciono es una orden
Minuto: Debería sustitir a la expresión "día" (Es urgente este minuto y no lo que pase en un día)
Momento: Debería sustitir a la expresión " rato" (Ahora es el momento y no cualquier rato)
Muesca Debería sustitir a la expresión "iras" (Entre padres e hijo se aceptan  muescas y no  iras)
Mundo: Debería sustitir a la expresión "OVNI" (Somos de este mundo y ninguno es un OVNIs)
Nadie: Debería sustitir a la expresión "intruso" (Entre nosotros nadie es un intruso)
Nunca: Debería sustitir a la expresión "reloj" (Contigo nunca miraré el  reloj)
Ojalá: Debería sustitir a la expresión "por qué" (Entre nosotros ojalá siempre haya un por qué)
Ola: Debería sustitir a la expresión "marea" (El respeto es una ola si no provoca marea)
Paciente:  Debería sustitir a la expresión "inquieto" (Te veo paciente y te quiero inquieto)
Padre: Debería sustitir a la expresión "alguien" (Aunque sea tu padre no soy un alguien)
Paternal: Debería sustitir a la expresión "jefe" (El cariño paternal  no admite el odio a un jefe)
Picar: Debería sustitir a la expresión "saltear" (Educar en picar y no saltear improvisaciones)
Persistir: Debería sustitir a la expresión "acallar" (Tienes que persistir y nunca acallar)
Pisar: Debería sustitir a la expresión "saltar" (La ventaja de pisar firme es que no hay que saltar )
Poner Debería sustitir a la expresión "retirar" (Los dos ponemos y ninguno retira)
Prometer: Debería sustitir a la expresión "convencer" (Yo te  prometo que no te quiero convencer)
Pujar: Debería sustitir a la expresión "renunciar" (puja por mí y no renuncies)
Querer Debería sustitir a la expresión "llorar" (Nos queremos y por eso lloramos)
Quizás : Debería sustitir a la expresión "nunca" (Digamos quizás, para no pensar en un nunca)
Raiz: Debería sustitir a la expresión "genes" (La actitud está en la raíz y no en los genes)
Radar: Debería sustitir a la expresión "supervisar" (Yo seré tu radar si tú eres mi supervisor)
Remar:  Debería sustitir a la expresión "competir" (Pongámonos juntos a remar y no a competir)
Rezar: Debería sustitir a la expresión "perdón" (Hay que rezar antes que pedir perdón)
Rotar: Debería sustitir a la expresión "dirigir" (Debemos rotar en el diálogo antes que dirigirlo)
Rozar Debería sustitir a la expresión "empujar" (Es mejor un roce que un  empujón)
Ruego: Debería sustitir a la expresión "clamar" (Te ruego antes de que nos clamemos)
Salir: Debería sustitir a la expresión "abandonar" (No puedo salir porque no te quiero  abandonar)
Sentarse: Debería sustitir a la expresión "levantarse" (Voy a sentarme porque no quiero que te  levantes)
Sentir: Debería sustitir a la expresión "calor" (Busco sentir frescura en medio del  calor)
Sofocar: Debería sustitir a la expresión "avergonzar" (No me quiero sofocar porque me he de  avergonzar)
Sustentar: Debería sustitir a la expresión "mantener" (Es necesario sustentar para poder mantener)
Susurrar: Debería sustitir a la expresión "gritar" (Hay que susurrar, antes que  gritar)
Tantear: Debería sustitir a la expresión "explorar" (Debemos tantear para luego  explorar)
Tener: Debería sustitir a la expresión "derrochar" (Hoy  tenemos lo necesario para no derrochar)
Tirar:  Debería sustitir a la expresión "arrojar (Te tiro una palabra para no arrojar gritos)
Tolerar: Debería sustitir a la expresión "aguantar" (Nos toleramos para poder aguantar)
Tutelar: Debería sustitir a la expresión "perseguir" (La tutela no es persecución)
Usar Debería sustitir a la expresión "despreciar" (usemos la verdad de nuestro tiempo sin  despreciar)
Utilizar: Debería sustitir a la expresión "escoger" (utilicemos todo lo que tenemos para no escoger)
Valorar: Debería sustitir a la expresión "revisar" (valoro lo que hacemos y ya no revisaré)
Ver Debería sustitir a la expresión "escuchar" (Voy a verte y no sólo a escucharte)
Vestir : Debería sustitir a la expresión "desnudar" (Tenemos que vestir nuestra relación y no desnudarla)
Vigilar: Debería sustitir a la expresión "pasar" (Espero vigilar y espero que tú no te pases)
Vitorear: Debería sustitir a la expresión "aplaudir" (Quiero vitorear  lo que hacer y no sólo aplaudir )
Vocalizar:  Debería sustitir a la expresión "aparentar" (Debo vocalizar lo que siento y no aparentar )
Zarpar: Debería sustitir a la expresión "irse" (Quiero zarpar contigo para no irse a ningún lado)

Juan Aranda Gámiz

viernes, 6 de julio de 2012

CONSEJOS PARA UNA PATERNIDAD RESPONSABLE

LECCIÓN Nª 2
CONSEJOS PARA UNA PATERNIDAD RESPONSABLE


A veces nos convertimos en consejeros y no tenemos la lista de requisitos que quisiéramos aportar a quienes tienen el deseo de ser padres o están en la lista de espera y, en esta lección, me conformo con establecer lineamientos generales, que pudieran sonar a consejos, con el firme propósito de ir preparando el cuerpo y el alma para lo que se avecina.

         1. La paternidad (o maternidad) es una carrera de fondo y no de velocidad

Hay que ser constante, formularse un proyecto a largo plazo y esperar alcanzar las metas el día en que un padre (o madre) fallezca, no cuando el hijo se marche de la casa o cuando se independice, porque ahí termina la paternidad. No se puede llegar a ser un padre (o madre) responsable antes de que lo sea el vecino, se debe esperar a que ambos padres (o madres) hayan fallecido para saber cuánto se les echa de menos, cuánto dolió su partida o qué legado dejaron y se está transformando en actitudes en sus descendientes.

         2. La paternidad (o maternidad) no admite devoluciones.

Nuestros hijos deben ser aceptados con todos sus ingredientes y sus herencias, para adaptarlos a la nueva sociedad donde les ha tocado vivir, sumándoles apoyo y elevándoles su auto-estima, dignificando su integración social y manifestándonos abiertamente orgullosos de nuestro rol, aunque sea difícil, con momentos de atragantamiento y dolor, porque el paquete de un ser humano, donado por la vida, no tiene fecha de caducidad y tampoco admite ninguna devolución o cambio. 

         3. La paternidad (o maternidad) siempre debe tener preguntas para buscarles respuestas.

Hay que desechar las relaciones padres-hijo donde no surgen las preguntas, pues ello indica que hay una ausencia total de diálogo entre personas. Toda pregunta o interrogante debe obligar a buscar una respuesta, la mejor que encaje en esa familia en concreto y que destaque los valores y las enseñanzas que caracterizan y distinguen a todos sus miembros. Un padre (o una madre) no puede permanecer inactivo frente a una inquietud o considerarse inerme o impotente ante una duda, el camino trazado siempre debe ser correr a buscar la oportunidad que nos brinde una solución real.

         4. La paternidad (o maternidad) siempre debe ser compartida.

No hay padres o madres, aunque ambos vivan y compartan el mismo techo, pues ambos tienen motivos para preocuparse y para aportar, cada cual en la esfera más vinculada con su posición, capacidad, o tiempo de presencia en la vida de los hijos. Debe haber quien sostenga la bandera de la integración y el empeño, mientras que otro puede brindar supervisión y asesoría en calma y apoyo. Y a veces es bueno que cambiemos nuestras responsabilidades y nos demos la oportunidad, de este modo, de comprender mejor el impulso que ha dado nuestra pareja en la formación de nuestro hijo y valorarlo oportunamente.

         5. La paternidad (o maternidad) debe ser consensuada.  

Cualquier mensaje que reciba un hijo debe haber pasado los filtros de los padres, con el único propósito de transmitir imagen de unidad de criterio, pues de lo contrario los padres pasan de tener una misión orientadora a ser manipulados por los oportunismos de nuestros hijos. Es mejor decir "hemos pensado que..." a cometer el error de transmitirle "tu madre cree, pero yo pienso...".

         6. La paternidad (o maternidad) siempre está de guardia.

No podemos descuidarnos porque el hijo, con su miedo al monitoreo constante y a las diferencias de visión de la misma realidad, desde ópticas generacionales diferentes, está acechando para pasar desapercibido y escabullirse en el sinsentido de la calle, donde las opciones no son las mejores ni tampoco están bien definidas. Por ello, debemos convertirnos en médicos de guardia o serenos de la vida de nuestros hijos, haciéndoles conocer que ahí vamos a estar y que ante cualquier impulso que tenga es mejor que nos consulte para poder explicarles nuestra actitud, con comparaciones con episodios de frustración y desagravio en otras familias, evitando los malos pasos y procurando la reflexión sin cortapisas.

         7. La paternidad (o maternidad) no va a ser merecedora de ningún diploma.

Nadie nos va a entregar una medalla o un diploma, pues el único reconocimiento es un beso, una caricia, una llamada telefónica o una felicitación, una presencia en algún cumpleaños y un sí cuando los necesitemos, en el mejor de los casos. Si esperamos mucho más estamos condicionando nuestra paternidad a un premio y este no es el camino para volcar nuestras ilusiones en una vasija de paternidad responsable.

         8. La paternidad (o maternidad) debe estar en continua evaluación.

A diario nos debemos preguntar y consultar sobre nuestro papel en la formación de nuestros hijos, a través de una paternidad responsable, quizás cada mes o cada semana, si hubiese lugar, pues a partir de este ejercicio podemos re-formular estrategias, re-definir acciones y re-encauzar nuestro proyecto personal, como padres y como miembros de una familia, a favor de quienes todavía están por venir.

         9. La paternidad (o maternidad) debe tener preestablecidos unos indicadores.

Pero a veces necesitamos saber cuánto estamos cumpliendo y eso se reconoce a través de indicadores:

                          a. Grado en que los hijos aceptan a sus padres (en una escala de 0 a 10)
                          b. Nivel de desarrollo de la vida intra-familiar (en una escala de 0 a 10)
                          c. Grado de cumplimiento de nuestra paternidad (en una escala de 0 a 10)
                        
       10. La paternidad (o maternidad) es una responsabilidad

Si la paternidad (o maternidad) la aceptamos como una responsabilidad (un deber) estamos estableciendo los lineamientos de una paternidad (o maternidad) responsable, de lo contrario estamos comportándonos como autómatas y la monotonía, el cansancio con desenfado y el hastío nos van a provocar momentos donde podemos recordar nuestro paso por este mundo como el peso de una cruz hacia esa cruxificción que puede significar un desastre para nosotros, como padres, o para nuestros hijos, olvidándose de lo que quisimos darles como padres y ese nivel de responsabilidad lo van a descargar después en nuestros nietos.

Gracias por vuestra lectura. 
Después del tercer capítulo se diseñará un cuestionario sobre los tres primeros capítulos.



Dr. Juan Aranda Gámiz.

martes, 26 de junio de 2012

LA PATERNIDAD, UNA EXPERIENCIA ÚNICA



LECCIÓN 001
LA PATERNIDAD, UNA EXPERIENCIA ÚNICA
Dr. Juan Aranda Gámiz.


La vida nos permite descubrir nuestra esencia de padres al admirar el milagro de tene un hijo, es como la leche que brota del seno materno a partir del chupeteo del pezón por el recién nacido. A pesar de todo, el reconocimiento de un ser humano como hijo es una opción de vida que nos convierte en padres.

Ser padre es sentirse único porque hay quien busca tu mirada y tus brazos, espera un tiempo de tí cargado de amor y se refugia, a menudo, en tus consejos y tu experiencia, abrigándose de seguridad y cercanía, todo lo cual te debe generar un llanto de felicidad por lo que tienes ahora y una tensión por lo que esperan de tí en un futuro inmediato.

A veces, la paternidad se ofusca con las circunstancias de la vida diaria y deja de ser responsable cuando el hijo o la hija es receptora de nuestros contratiempos y nuestro malgenio, por eso hay que prepararse para ser padre antes de que sea concebido o antes de encontrarse con él o con ella, despojándose de los problemas cotidianos y desnudándose del rencor y las prisas, para vivir explorando el misterio de la paternidad, aprendiendo a escuchar y a regalar, a mirar y a ser tocado por la ternura y las ansias de quien anhela que pase pronto la jornada de un embarazo o el día de trabajo para saltar a los brazos de sus padres.

Un padre debe cumplir con un decálogo que debiéramos interiorizar y aplicar:

- Un padre debe aprender a ser paciente y aceptar lo que Dios nos quiera regalar al darnos un hijo.
- Un padre debe revivir su infancia para lograr superar -como padre- al abuelo-a de su hijo-a
- Un padre debe encontrar en su alma las palabras y actitudes para armar su proyecto de padre.
- Un padre debe proponerse unos objetivos en su recorrido como padre.
- Un padre debe disponer de soportes para buscar el mejor método para orientar e impulsar.
- Un padre debe promover estilos de vida saludables en sus hijos.
- Un padre debe descubrir en sus hijos las potencialidades que deben cultivarse.
- Un padre debe ser el principal salvaguarda de los derechos de sus hijos.
- Un padre debe generar ilusiones, esperanzas y admiración en sus hijos.
- Un padre debe transformarse en el mejor amigo, el más fiel confidente y el más íntegro ejemplo.
- Un padre debe proteger la inocencia, las debilidades, el dolor y los reclamos de los hijos, con amor. 

Un padre siempre emite voces que orientan y coordinan, cuando el diálogo se  instaló en ese hogar desde edades muy tempranas, porque luego es difícil convocar a los hijos para escuchar propuestas y manifestar secretos, ya que la vida de la calle nos ganó la oportunidad de conversar, expresar y aprender a rectificar con sus preguntas y nuestras respuestas.

Un hijo o una hija debe reconocer el valor de un padre o una madre y ahí hablamos de paternidad aceptada, para luego enfocar nuestros esfuerzos en un ejercicio dinámico de responsabilidad en nuestras deciciones y planteamientos, en este caso hablamos de paternidad responsable.

La paternidad exige un equilibrio constante entre:

- Nuestras aspiraciones y sus ambiciones.
- Nuestras propuestas y sus fugas.
- Nuestros recorridos en esta vida y sus proyectos indeterminados.
- Nuestros miedos y sus expectativas.
- Nuestros consejos y sus nuevos descubrimientos.
- Nuestras verdades y sus silencios.
- Nuestras vergüenzas y los castigos que nos imponen.
- Nuestros derechos y sus deberes.
- Nuestras conclusiones y sus recomendaciones.
- Nuestros conflictos y sus aprendizajes.

Ser padre (tanto padre o madre) es, al mismo tiempo:

- Una experiencia porque es un trabajo constante que te permite observar y descubrir.
- Un esfuerzo por demostrarte mejor cada día, con lo que se generará confianza y respeto.
- Un mundo en el que debemos vivir pretendiendo acercarnos, cuanto antes, al mundo de los hijos.
- Una película que va transformándonos, en nuestro rol de protagonistas y no de actores secundarios
- Una oportunidad para hacer prevalecer nuestra condición sobre la escuela de la calle.
- Un momento en el que somos capaces de leer e interpretar sus aprendizajes y dudas.
- Un mandamiento que debemos aplicar cuando aprendamos el mandamiento de nuestros hijos.
- Una tarea inagotable, inconclusa, revestida y reformada en cada esfuerzo, como un ejercicio libre
- Una misión auto-encomendada desde el instante en que decidimos concebirlo.
- Una ilusión por la construcción de un eje que debe prolongar nuestra tarea, a su modo.

Entregar nuestra paternidad significa.

- Preocuparse de no fallar nunca.
- Escuchar con paciencia y sabiduría.
- Aprender a descubrir en la esencia del otro.
- Acercarse a la verdad de un ser humano en crecimiento constante.
- Apoyarse en la sensatez, la solidaridad y el respeto para levantar el edificio de todo un ser humano.
- Equilibrar actitudes e impulsos para generar modelos de desarrollo personal.
- Fortalecer una escala de valores, como matriz para definir actitudes y comportamientos
- Responder a nuestras ilusiones en modo práctico.
- Sufrir por engrandecer nuestra propia visión de futuro, a pesar de los avatares del presente.
- Entablar una charla generacional constante y difícil para descubrirnos en cada encuentro.

La paternidad debe empezar por aceptar (rebeldía, enfermedades, desviaciones de la conducta, desintegración, silencios, deformidades o estigmas), más aún cuando la biología no bendice con un hijo y, sin embargo, tu pareja te recuerda que tienes madera de padre, como el mejor del mundo, aunque al mismo tiempo debe transcurrir por vivir con (aceptación, resignación, frustración, pérdidas, soledades y misterios), terminando siempre por agradecer (besos, presencia, llamadas, abrazos y reencuentros).           

Un buen padre:

- Reconoce siempre sus errores y los plantea a sus hijos para que sean analizados y revitalizados.
- Apoya los proyectos de un hijo, siempre que formen parte de una edificación personal.
- Vigila los pasos de sus hijos para encauzarlos sin restringirles libertad, explicando el por qué.
- Educa con fortalezas y guía con oportunidades, para modificar la incoherencia y los oportunismos
- Decide escuchar antes de decidir.
- Sugiere criterios antes de emitir los que considere oportuno sugerir.
- Genera respeto antes que miedo.
- Forma en valores que sean los vocablos con los que construya el hijo sus propios códigos.
- Habla de la familia para que siempre sea el lugar a donde tenga que regresar.
- Busca en Internet la única dirección electrónica para el reencuentro http://mi%20familia.com/.

No merece la pena desperdiciar la oportunidad de una paternidad, porque:

- No hay espacios para el arrepentimiento cuando se rompió la verdad de esta relación.
- No se puede renunciar aunque la vida nos lo proponga.
- No hay cabida para los arrepentimientos, es un trabajo decidido, obligatorio y responsable
- Es una tarea de una sóla vía, en un único sentido, el que hay que buscar a esta relación.

Gracias por seguir nuestra primera lección del blog "http://jaguapopa.blogspot.com" Escuela para padres. Te espero la próxima semana, con un nuevo capítulo.







Dr. Juan Aranda Gámiz